miércoles, 18 de marzo de 2009

ARNALDO CÓRDOVA; El PAN y la Política Internacional

El PAN y la Política Internacional.

Arnaldo Córdova.

En México no hay partido político que tenga una verdadera política internacional, y debieran tenerla, pues de este modo tendrían un desempeño más óptimo, es decir, un partido con una política internacional sería un partido mucho más fuerte en la política interior de su país porque podría ofrecer mucho mejores opciones de pensamiento y de acción a los ciudadanos y a sus simpatizantes y, además, su prestigio en el exterior jugaría a su favor adentro.

Como ejemplo claro tenemos al PRI, que con todo y sus errantes procederes, supieron ser maestros en su comportamiento en el plano internacional, ello se debía en mucho a la proyección política y jurídica que la Revolución mexicana les otorgó. Con base en ella defendieron la soberanía nacional, hasta el régimen de López Portillo, desde luego que de ahí en adelante, y sobre todo con los tres últimos sexenios priistas, fueron los sexenios más denigrantes en materia de defensa de la soberanía nacional, pues se pensó que ya no se debía mantener la firmeza de antaño ante los poderosos y que lo mejor era ponerse de acuerdo con ellos en todo y para todo. Así llegamos al TLCAN.

Ahora, los panistas en el gobierno de la nación, francamente dan pena. Pues puede ser que no haya en todo el México posrevolucionario un régimen que haya tocado tan afondo el abismo de la ignominia y el desprestigio internacional como cuando Fox, cuyas idioteces vergonzosas nos apartaron de nuestros iguales en el mundo y, que además, nos convirtieron como país y como Estado en un instrumento fácil ante los poderosos intereses de las grandes potencias.

Calderón ha seguido la misma línea que se puede resumir en total rendición a discreción de los intereses nacionales ante los extranjeros poderosos. Y que mejor ejemplo que la visita de Sarkozy a México, pues el representante del Estado francés hizo demagogia barata y lo demostró cuando pidió al presidente Calderón que en el caso de la secuestradora, Florence Cassez, por ser una francesa, supuso que las cárceles que condenan en México no se parecen a las francesas, y que la criminal debe estar mejor en estas últimas. Es decir, en síntesis pedía que la secuestradora francesa no fuera juzgada en México, mucho menos que pagara su condena aquí, sino que debiera ser extraditada a su país de origen para ser juzgada allá y respectivamente pagar su condena.

Todo ello con base en Convenio de Estrasburgo sobre Traslado de personas Condenadas, signado en 1983 por los gobiernos europeos, y que México adoptó en 2007. Dicho convenio se trata de un convenio de corte humanitario y consiste en que un Estado haga una petición a favor de un condenado –miembro de dicho Estado- para que éste pague su condena en el país de origen.
LUIS CUAUHTÉMOC.

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